Tarata: para no olvidar.

Estamos en tiempos de complicada asimilación (quizás reconciliación con él) de nuestro pasado. No es de extrañar el ardoroso debate de intelectuales acerca de la construción de un museo de la memoria y tampoco que desde la ficción artística se reflexione sobre las heridas que causó la violencia de la guerra interna. En esto, el cine peruano ya tiene algunos intentos como: “La boca del lobo” (Francisco Lombardi, 1988),”Ni con dios ni con el diablo” (Nilo Pereira, 1990),”La vida es una sola” (Marianne Eyde, 1992),”Paloma de papel” (Fabrizio Aguilar, 2003),”Estado de Miedo” (Pamela Yates, Paco de Onis y Peter Kinoy, 2005),”Vidas paralelas” (Rocío Lladó, 2008) y por último “La teta asustada” de Claudia Llosa, filmada en el 2008.


Ópticas diversas, elementos diversos para ver una época triste y dar o conminar a dar las conclusiones del caso.

De temática distinta a la intimista “La teta asustada” aunque con el mismo pretexto para mostrar el drama humano, “Tarata” en la que Fabrizio Aguilar retoma la dirección como ya hizo en la premiada “Paloma de Papel” para enseñarnos como afrontaron los peruanos de la urbe el trágico atentado terrorista acaecido en 1992 en la comercial calle miraflorina en que estalló un “coche bomba” con un saldo de 25 muertes y 200 personas heridas.

“Tarata” cuenta la historia de una típica familia limeña medianoclasista compuesta por Gisela Valcárcel (Claudia), Miguel Iza (Daniel), Silvana Cañote (Sofi) y Ricardo Ota (Elías) entre otros, golpeada antes por el temor a la violencia y después por el atentado y su forma de sufrir, sobrellevar o combatir las secuelas de semejante tragedia que sirve a Aguilar para analizar el contexto de la crisis de psicológica y social que se vivía en aquellos ´días en que a Lima le tocó toparse con una hasta el momento casi desconocida lucha que muchos años antes sufrieron las provincias de la sierra como en “Paloma de Papel”.

El filme resulta de cuatro años de investigación y confección de guión y seis semanas de rodaje que concluyeron en diciembre del 2008. Como es inevitable en cada filme peruano, la financiación del proyecto proviene de varias manos, de la “Vision Sud Est” suiza, del “Fond Sud” francés, de la Cnac venezolana y del Conacine a través del Concurso Extraordinario de Proyectos de Obras Cinematográficas Peruanas de Largometraje que le brindó 400 000 nuevos soles al proyecto.
La película ya posee fecha de estreno, el 17 de setiembre de este año. El día fue anunciado por voceros de Luna Llena Films, productora encargada de la realización y perteneciente a Fabrizio Aguilar y su esposa. Esperaremos.
De: yahoonoticias, terra.com, elcomercio.com.

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