Archive for the ‘Críticas’ Category

REC: Experimenta el miedo.

marzo 25, 2009
Dirigida por Jaume Balagueró y Paco Plaza, calificada como una de las películas de horror más realistas de la historia y precedida por varios premios en el Festival de Cine de Cataluña y “Goyas” a mejor montaje y mejor actriz revelación, “REC” llegó hace muy poco a nuestras salas después de su remake estadounidense “Cuarentena” y casi por la necesidad de ver el producto original y comparar.
Una periodista y su camarógrafo están encargados de cubrir la jornada de un grupo de bomberos para una especie de “reality show” de nocturnas andanzas urbanas. En un momento tranquilo y hasta tedioso de la noche la compañía recibe una llamada qie solicita apoyo para un grupo de policías en una emergencia de mediana gravedad en una zona residencial de Barcelona. El equipo de dos bomberos se dirige rápidamente al lugar junto con la reportera quien prepara sus mejores palabras para cronicar el evento sorprendente que esperaba ver desde el inicio de su comisión. Sin embargo, dentro del edificio aguarda la causa de la emergencia, una desconocida amenaza sobrenatural que más tarde se agravará por el inhumano encierro en cuarentena de todos los personajes en el recinto gracias a las medidas de las autoridades frente a una contingencia biológica.
Para los aficionados al género y para los que no, este es un filme que vale la pena. Realmente asusta, por la dirección de la fotografía, la confección del escenario y por su ritmo trepidante, a través del lente de una cámara televisiva nos introducimos de la manera más fortuita en un lugar en que la sugerida rutina se ha roto por un suceso sin explicación aparente. En los momentos siguientes podemos ver una degradación emocional de los personajes principales hasta un estado de histeria total que conducen a situaciones increíbles de mero instinto de supervivencia como la de un policía amedrentando ciudadanos inocentes o un bombero desnucando personas. “Angela” la joven reportera encarnada por una genial Manuela Velasco muestra con su gesto cada etapa del proceso: pasa de aburrirse haciendo su trabajo a olfatear la primicia, luego a documentar los acontecimientos frenéticamente para denunciar un enorme abuso de autoridad, a tratar de ayudar a los demás a sobrevivir y finalmente a caer en la máxima desesperación por sobrevivir invidualmente, igual que su casi anónimo camarógrafo, quien será nuestros ojos durante todos los 80 minutos de la película.
Este tipo de enfoque antes visto en “El proyecto de la Bruja de Blair” o “Croverfield”, queda muy bien para una antropofágica crónica de “zombies”, virus mutadores, gritos desforados por doquier y personajes que bien pueden ser nuestros vecinos del condominio. También queda excelente para mostrar descarnadamente las claustrofóbicas reacciones de los personajes ante tamaños acontecimientos. Los encendidos, apagados y recorridos de la cámara están muy bien planeados y el ritmo logra su cometido. La elección de los intérpretes, actores poco conocidos también surte efecto pues estos le añaden aun más realismo improvisando sobre el guión. Queda hecha la invitación a disfrutar del susto y ojalá que la voceada segunda parte llegue al país más rápido que la primera después de su estreno en España.
Anuncios

"La teta asustada" película de Claudia Llosa

marzo 24, 2009
Ubiquemos esta producción dentro de las nuevas corrientes expresivas que revitalizan el mediocre, repetitivo por lo superficial e insustancial cine peruano de los últimos años.
Con la aparición de directores de la última generación provenientes de diversas canteras académicas, perfeccionados en importantes universidades extranjeras, el cine en el Perú abre nuevas puertas tanto en lo técnico como en lo expresivo, confrontando además de esta manera la problemática de la financiación y distribución con elaboradas co-producciones y financiamientos con la participación del CONACINE e IBERMEDIA, buscando llegar a su público ante la carencia de una legislación apropiada y tener presencia económica en el voraz mercado de la distribución y exhibición, copado por las grandes transnacionales del entretenimiento. Josué Méndez, Javier Corcuera y Claudia Llosa son tres de los más representativos, exitosos y auténticos realizadores actuales a la búsqueda de una expresión propia en constante cambio y un estilo que bucea más allá de las concesiones comerciales del anémico mercado interno de la mayoría de las últimas películas de la década que está por terminar. Estas líneas como introducción al rotundo éxito de “La teta asustada” película de Claudia Llosa ganadora del Oso de oro del Festival de Berlín del 2009.
En esta segunda película de la realizadora la fantasía se instala por derecho propio, la libertad que da el manejo artístico y técnico talentoso de la expresión cinematográfica más allá de territorios, culturas, costumbres, mitos o leyendas llega a una de sus máximas expresiones y usos, convencernos de la propuesta. El tema es peruano, la historia universal, por encima de la anécdota la ficción, más allá de la realidad la ficción. Lo de la Llosa es cine y del bueno, nos ubica en su propio territorio, el de la metáfora visual, la poética de la imagen y el audio y un sentido depurado del manejo de secuencias, personajes, caracteres y situaciones. El actual universo emocional peruano mostrado en la película trasciende época, lugar y tiempo. La migración, la guerra interna y sus secuelas, el decadente y asfixiado espacio burgués, la desbordante choledad limeña, el amor y sus misterios, los prejuicios y taras remanentes de la situación y nivel de la educación y cultura del país, son desarrollados con nitidez y plasticidad sostenidos con talento, creatividad y sensibilidad en el caso del personaje Fausta por la actriz Magaly Solier en una interpretación soberbia y a la vez simple. Un elenco real y convincente interpreta su propio mundo y rol. La historia se desarrolla en una atmósfera imaginaria emergente sostenida en una fotografía realista y cromática con una banda sonora precisa y sugerente, refleja el espíritu de la época, es crítica y consecuente cubre espacios y muchas lecturas. Un producto casi perfecto para el actual mercado y la industria. De ahí el premio y éxito.
Mario Pozzi-Escot.

El curioso caso de Benjamin Button

enero 23, 2009

THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON

(Estados Unidos 2.008, 164 Minutos, Drama)
Dirección: David Fincher.
Guión: Eric Roth y Robin Swicord
Reparto: Brad Pitt, Cate Blanchett, Taraji P. Henson, Julia Ormond, Jason Flemyng, Elias Koteas, Tilda Swinton.
Fotografía: Claudio Miranda.
Música: Alexandre Desplat.
Nominada a 13 premios de la academia, esta pelicula esta basada en la obra homónima del autor F. Scott Fitzgerald.

Sinopsis: Agonizante en un hospital y con la única compañía de su hija, la anciana Daisy repasa el diario de Benjamin Button, un hombre nacido en extrañas circunstancias. En contra de los dictámenes de la naturaleza, Benjamin nació con el aspecto físico de un anciano y a lo largo de su vida fue rejuveneciendo progresivamente. Para Benjamin su rareza no fue obstáculo para correr grandes aventuras, visitar lugares de todo el mundo y conocer al amor de su vida, una bailarina llamada Daisy.
El Curioso Caso de Benjamin Button es un film que te dejará reflexionando sobre muchas cosas durante días, un film dificil de olvidar. David Fincher y Brad Pitt juntos de nuevo nos ofrecen cine de calidad.”
David Fincher es un director que no deja de sorprenderme pero en esta ocación dio un salto enorme, una evolución y una nueva frontera de su peculiar visión del mundo. El Curioso Caso de Benjamin Button es sin duda un film para recordar y sobre todo para reflexionar. Muchos nos han dicho, hay films que cambian tu forma de ver las cosas y este sin duda nos hace pensar sobre como gastamos nuestro tiempo y lo que hacemos con nuestras vidas y finalmente como es finito y es inevitable morir, de una forma u otra.
Una vez más nos encontramos ante una puesta en escena impecable, un manejo narrativo excelente, una fotografía envidiable y sin duda uno de los mejores papeles de Brad Pitt (Que como buen vino, entre más viejo mejor actua) y una bellisima Cate Blanchett que también nos regala un papel muy dramatico y completo. Para seguir con los elogios también cabe destacar el trabajo del maquillaje que logra convertir a Brad Pitt en un anciano y a un joven en el mismo film y que todos lo creamos. Es un trabajo magistral, una historia bellisima con muchos elementos que aunque alejados de la tematica que nos acostumbró Fincher nos transporta a un nuevo Universo y nos lleva de la mano por una historia realmente extraña, con una moreleja muy valiosa.
Apesar de durar casi tres horas la historia esta llena de elementos que no la hacen pesada, sólo ciertos momentos se sienten tediosos pero es parte de esta nueva etapa de Fincher que gusta de regalar bellos momentos y ser muy detallista (Ya lo hizo con Zodiac), tiene momentos muy divertidos y un guión que apesar de contener esos dialogos que casi a nadie agradan pero que en este film caben a la perfección.
Sin duda nos encotramos ante material para Oscar, fotografia bellisima, tanto en exterior como en los interiores (Con mención especial a los paisajes), actuaciones maravillosas, ambientación, música, maquillaje, lo tiene todo para ser una gran producción y me atrevó a decir que a ser considerada la “Forest Gump” de nuestra epoca. De hecho en ciertos momentos tiene elementos muy parecidos pero sin dejar de ser original y una de las mejores alternativas cinematograficas en muchos años.
Critica de “El curioso caso de Benjamin Button” publicada el 2009-01-21

En: http://www.muchocine.net/criticas/8840/El-curioso-caso-de-Benjamin-Button
Más críticas de Davo Valdés

La vida en rosa

marzo 5, 2008
comenta DAVID

Se trata de esas películas que cuando termina, te quedas clavado en la silla sin poderte levantar y para disimular parece que te interesan los créditos.

La película trata sobre la vida de Edith Piaf, mientras la veía me recordaba al protagonista de El León del desierto, encarnado por Anthony Quinn, ese hombre menudo, bajito con tanta fuerza dentro de si, capaz de hacerle frente a todo un ejercito.

Edith es un tanto parecida, menuda, delgada, a veces guapa, pero ciertamente dando más pena que otra cosa, en cambio se crece delante de un micrófono para sacar esa voz fuerte y a la vez melódica.
¡Qué vida tan dura!, criada en un prostíbulo, abandonada por todos. Con semejante currículo, se podría pensar que de mayor sería una asesina en serie, sin embargo Edith no perdió sus ojos inquietos y su sonrisa ingenua a pesar de tanta dureza.

Qué habrá pasado en su vida, para que no fuera un árbol torcido de la sociedad, pensaba yo. El protagonista de El perfume en realidad tuvo una vida de gloria comparado con Edith. Quizás algunos datos nos puedan aclarar esto, a pesar de la miseria que le rodeaba, ¿fue una niña querida acaso? Está realmente abandonada una niña que en el medio de las calles de Paris oye el canto de su madre que una y otra vez insiste en ser escuchada para poderle dar de comer a su hija. Ya en su lecho de muerte, le viene el recuerdo de su padre, el día que le regaló la muñeca que ella había mirado en una vidriera.

No tuvo tiempo ni de envolverla, ni seguramente tenía una casa en la que poderle dar el regalo, de ahí que la llevó a un bar (Al fin y al cabo Edith ha sido una niña educada en la noche. Como ella decía en una entrevista, cuando llega la noche, para los artistas es el amanecer) De igual forma, es acogida con mucho amor en el prostíbulo de su abuela, se convirtió en poco tiempo en la niña mimada de todas las prostitutas. Parecería un prostíbulo el lugar menos apropiado para educar a una niña, seguramente no habría rebasado los tests de los psicólogos funcionarios que deciden en las sociedades modernas qué es lo bueno y lo malo para un niño, cosificando la cuestión de la infancia, a la cuestión económica, o medios básicos de subsistencia, obviando que lo más importante en la educación de un niño es ser el objeto de amor de alguien, que no tienen que ser sus progenitores. Es tan simple como que alguien crea en ti y como prueba de ello te ame.

A pesar de tanta dureza, Edith, no se arrepiente de nada, tal y como versa la canción escrita para ella. No solo por las letra sino incluso por el uso constante de esa “r”, que en el francés viene a pelo, con la palabra “rien” (nada), haciendo honor a su nombre (Piaf=gorrión en francés), ya que terminaba precisamente estas frases como si fuera el gorjeo de un pájaro (aunque algunos atribuyen este adjetivo más a su aspecto físico)

Edith tiene una razón de peso para no arrepentirse de nada: amó y fue amada. En la entrevista que le hacen en la playa, lo que viene a decir es que a cualquier edad, lo más importante es amar y esto es algo que ella supo hacer (amó y fue objeto de amor de otros), a veces sin ser correspondida. No se rodeo de malas personas, cosa que suele ocurrir con estas musas de la música, le acompañó su amiga de toda la vida, así como su compositora.

Una vida tan dura, para solo soltar un par de lágrimas, justo en su lecho de muerte, a pesar de tanto dolor (la pérdida de sus dos Marcels, su hijo y su amado), quería seguir viviendo. Para Edith, la vida es rosa, por eso, porque conoció el amor. Qué distinto los tiempos que corren, brotan lágrimas por doquier en Operación Triunfo o la coplera de turno encarnando a la viuda de España. Ya gorriones como éste no vuelven a cantar.

TITULO ORIGINAL: La vie en rose
AÑO: 2007
DIRECTOR: Olivier Dahan

PAÍS: Francia
DURACIÓN: 140 min.
REPARTO: Marion Cotillard, Sylvie Testud, Pascal Greggory.
WEB: http://www.lavieenrose.com/

CALIFICACIÓN BUTACAenlínea: 4/5

Desapareció una noche, el gran debut de Affleck

febrero 7, 2008
comenta MAXI SÁNCHEZ

Si Ben Affleck tenía que evidenciar talento cinematográfico alguna vez, éste no se haría realidad frente a las cámaras, si no detrás de ellas. Basta recordar algunas de sus paupérrimas actuaciones (como en Daredevil o Pearl Harbor) para aseverar que su desempeño en los escenarios debía ser valorado por su presencia física y dotes de galán, más que por sus gestos actorales.

Distinta es la realidad, si calificamos su trabajo de pre-producción, cuyo pico más alto logró en 1998, al obtener junto a Matt Damon, el Premio de la Academia a Mejor guión por Good Will Hunting. Con Desapareció una noche (Gone baby gone) su carrera toma un giro hacia la dirección y, a juzgar por la crítica, su debut difícilmente podría haber sido mejor.

El filme está basado en libro homónimo de Dennis Lehane, autor de novelas policiales que tienden a mezclar el suspenso con personajes conflictivos y temas provocativos, como la ética moral y temas abstractos como la justicia y el honor. Lehane también es autor de Río Místico, película llevada al cine en el 2003, por Clint Eastwood, obteniendo varios premios, incluido el Oscar.

En su ópera prima, Affleck, busca explorar los conflictos internos de sus personajes, los imaginarios límites entre lo correcto y lo incorrecto; y, la complejidad moral del ser humano como individuo y como sociedad. Tales elementos la convierten en una película policíaca nada convencional, que maneja un ritmo adecuado y, respetable dirección artística y de actores.

Motivado por la ferviente pasión hacia su ciudad, Ben Affleck, decide ambientar Desapareció una noche en un barrio marginal de Boston, un suburbio donde atrocidades como el trafico ilícito de drogas, la prostitución y la pedofilia se han vuelto cotidianos.
Ahí, Amanda, una pequeña de cuatro años es secuestrada, por descuido de su madre que es adicta a la cocaína.

A la par de las investigaciones de la policía, la tía de la niña decide contratar a Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Angie Gennaro (Michelle Monaghan), dos investigadores privados habitualmente dedicados a localizar a deudores morosos, para que se coordinen con los agentes asignados al caso y ayuden en la búsqueda.

Ben dirige a su hermano Casey (The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford), dotándole de una personalidad inalterable y al mismo tiempo de una violencia emocional que va en crescendo conforme avanza el filme.
Hay que resaltar además las excelentes actuaciones del experimentado Ed Harris, en su papel del detective Remy Bressant, un policía corrupto de mucho poder y con falsa moral; de Amy Ryan, como la madre adicta, cuyo actuación se refleja en los excelentes diálogos que le fueron consignados y claro está, del nunca-defraudante, Morgan Freeman.

Quizá el único altibajo que se le pueda encontrar al filme está en su estructuración, producto más de la ambición que de la ignorancia del director. Aflfleck deja caer la intensidad de su cinta tanteando varios finales, que logran desestabilizar al espectador que termina por suponer que hubo un error en la narración.

En síntesis, Desapareció una noche es una bien lograda película de un director poco valorado como actor, pero que ha hecho, para muchos, uno de los mejores filmes del 2007.

La nota extra:
El estreno de Desapareció una noche ha tenido que postergarse indefinidamente en el Reino Unido, dada su aparente, pero no muy real cercanía con el muy extraño caso de la pequeña Madeleine McCann, quien desapareció en mayo pasado en un complejo turístico en el Algarve, al sur de Portugal (INFORMACIÓN ADICIONAL DE ELPERROCAFE.COM).

La cinta, distribuida por Andes Fims, estará en las salas de cine a partir del 14 de febrero.
TITULO ORIGINAL: Gone baby gone
AÑO: 2007
DIRECTOR: Ben Affleck
PAÍS: USA
DURACIÓN:
114 min.
REPARTO: Casey Affleck, Ed Harris, Morgan Freeman
WEB: http://www.andesfilms.com.pe/

CALIFICACIÓN BUTACAenlínea: 4/5

Una sombra al frente, una oportunidad desperdiciada

enero 18, 2008
comenta MARIO POZZI-ESCOT PARODI
Si un filme preparado concientemente en todas sus etapas llega al público preseleccionado, se mantiene las suficientes semanas en cartelera compitiendo con otras producciones –en nuestro país con pantalla en contra cubierta por algunos éxitos comerciales y bodrios de la industria USA– y logra, a pesar del reto y las consabidas dificultades en la exhibición, no solo recuperar el capital invertido sino doblarlo o triplicarlo, entonces estaremos hablando de un rotundo éxito y posiblemente de un milagro, en vista de la pobre realidad productiva y expresiva actual de nuestro cine.

Una sombra al frente de Augusto Tamayo no es la excepción en esta realidad, así como ninguna de las últimas películas peruanas de los últimos años, salvo dos buenos filmes que serían la excepción de la regla, Días de Santiago y el controvertido Madeinusa, en cuanto a propuesta, pero que sin embargo no pasaron las cinco o seis semanas mínimas rentables, es decir no llegaron al publico mayoritario, lo que evidencia otra de las carencias de nuestro cine.

Planteemos algunas preguntas surgidas en los medios para el caso de Una sombra al frente: ¿Por qué no duró ni tres semanas en el circuito escogido, salvo por una semana más en la sala de un multicine miraflorino? Esta pregunta nos confronta con la ya conocida problemática en la exhibición, además del nivel de la producción y sus resultados en el mercado. ¿Que tuvo una mala crítica? No es cierto, en su mayoría fue justa y transparente, sobre todo la abundante y actual mediática y culta crítica joven, esclareció desde diversos ángulos y posiciones sus deficiencias, incongruencias y pocos aciertos.

¿Que no pudo competir con las Majors? Pues sí, no esta a la altura como producto comercial. ¿Que no fue entendida ni aceptada por el publico? No es cierto, este comprendió rápidamente de lo que se trataba, no fue aceptada no solo a juzgar por el bajo boletaje, no lo fue por lo inverosímil del planteamiento actoral, además de una puesta en escena aburrida y pretenciosa, carente de interés para este actual público mayoritario limeño saturado por un lenguaje fílmico moderno y a la vez comercial, ni que decir para un supuesto público del futuro, salvo quizás excepciones minoritarias por supuesto en segmentos clasemedieros en Lima, siguiendo en cuanto a gustos la propuesta conservadora, retórica y rimbombante del filme.

¿Que es una segunda película del director, y que, bueno, hay que ser condescendientes como se pregona por ahí desde hace décadas? No es posible, lo que antes era factible para alguna critica por los inicios de la ley 19327 a estas alturas es una posición paternalista, complaciente, sin sentido, menos en esta era de las comunicaciones y en pleno neoliberalismo.

El filme de Tamayo adolece de todo lo necesario para ser un buen producto audiovisual de mercado y ni qué hablar como obra personal o de autor, ya que simplemente no innova ni altera en lo más mínimo las propuestas cinematográficas actuales del cine peruano. Ni qué decir por supuesto como realización frente a las exigencias de una nueva pantalla, por no decir de un nuevo cine, puesto que el asunto va más allá de la fotografía, del audio, del escenario, de las locaciones o de la paisajeada época presentada.

Es evidente el sello profesional de los responsables técnicos, imagen y audio –y no están en cuestión a pesar de desenfoques y problemas de iluminación en algunas tomas–, el asunto se centra en la puesta en escena, es decir, además de los otros muchos elementos, en la actuación y en la construcción de los personajes, en el corazón mismo del proceso técnico artístico del filme, en la esencia y el fuego creador, si es que existe, del realizador además de lo que llamamos “calle” y experiencia profesional que transmite, si así fuera, una visión además de profunda única, ya que no es lo mismo trabajar con estructuras televisivas melodramáticas fijas, es decir miniseries, telenovelas o comerciales que crear una obra cinematográfica.

Una sombra al frente siendo una película cara para el medio, financiada con mucho esfuerzo en partes, realizada de la misma manera, desperdicia la oportunidad del realizador de contarnos cinematográficamente, libremente por supuesto, la novela Una sola sombra al frente del investigador literario peruano Augusto Tamayo Vargas, padre del realizador, al engolosinarse gratuitamente, manieristamente en la ambientación, asentando el peso de esta en menoscabo de los otros mecanismos del filme como el manejo y actuación de los actores, además del manejo de la trama y de cómo contar la historia.

Carece no solo en su propuesta dramática de los elementos necesarios que estructuran un filme que quiere llegar a su público –y no estamos hablando de fórmula ni recetas, que ya es un albur–, sino que no trasciende la anécdota, no profundiza la premisa planteada en el desarrollo del conflicto urdido, el camino del protagonista de priorizar sus ideales para llevar a cabo sus sueños, perdiendo el personaje de Diego Bertie certeza al dejar “olvidadas” sus reacciones emocionales, sociales, vivenciales, tras una maácara inverosímil, que no representa ni por asomo la natural reacción del propio personaje en la realidad (epocal) planteada tanto de él como de los otros personajes.

Las relaciones entre estos y las respuestas adecuadas a la trama desarrollada son poco verosímiles, lo que desarticula la premisa que intenta teóricamente plantear a través del ingeniero Enrique Aet (Diego Bertie), aristócrata de comienzos del siglo XX, pionero constructor de carreteras entre Lima y la Selva, quien pospone sus deseos de enamorarse o de posicionarse como un próspero burgués de la época con tal de perseguir sus sueños, un Perú moderno y en desarrollo.

El cine es, entre otras virtudes, movimiento, acción, y para este caso un compromiso con la realidad expuesta, no solo se concreta o se construye el sentido de la película con un supuesto virtuosismo fotográfico o de ambientación, por el contrario se complementa a este una concepción audiovisual que sustenta el drama planteado en base a ritmo, los diálogos y el poder de verosimilitud de los personajes resolviendo sus propios conflictos y los planteados en la línea dramática entre ellos mismos, en la época y el tiempo en el que se desenvuelven. La acción debe fluir certera y libremente en el desarrollo de la línea dramática a través de la puesta y la interpretación de los actores.

Si estos presentan los personajes con verosimilitud, carisma, talento, verdad en los diálogos, conseguirán la fuerza expresiva necesaria, lo que no sucede en la película de Tamayo, ya que se confunde manierismo y acartonamiento, presentándose las escenas, sobre todo las de Diego Bertie, casi digamos dignas de un teatro “decadente” sobreactuado por lo inexpresivo, la ambientación se sustenta en el manido recurso de una fotografía “detenida” lo que perjudica la fluidez secuencial, aunado a esto la ya mencionada inexpresividad del personaje y su distanciamiento actoral mal aprovechado.

El desarrollo dramático circundante es causal, hay perdida de continuidad en la relación sustentada a través de los diálogos entre los personajes debido no solo a su inexpresividad sino a la normal y supuesta reacción que deberían tener de acuerdo a las circunstancias presentadas en la trama, el ingeniero Aet no reacciona ante las propuestas y estímulos de la novia, menos ante las exigencias sociales y demás del medio. Novia interpretada solventemente por Vanessa Saba, abandonada sin justificación alguna a juzgar por los diálogos y las acciones presentadas lo que afecta la trama y, si bien la actriz demuestra sensibilidad y recursos sus secuencias, se pierden ante la inexpresividad y el “acartonamiento” actoral del protagonista, al olvidar él o el director que los diálogos, incluido el silencio, no solo dicen sino entredicen y obviamente no dicen o dicen mucho.

El staff de actores –Carlos Carlín (villano), Paul Vega (fiel amigo) y Gonzalo Molina (hermano del protagonista)– somete su trabajo a una dirección de actores y una puesta en escena que, dicho del mejor modo, fue superada desde los años de la post Segunda Guerra Mundial con las primeras propuestas del neorrealismo italiano y las ulteriores rupturas de las vanguardias cinematográficas, y ni qué decir de la creatividad y ruptura de los nuevos cines de fin de siglo XX en Europa y América Latina, y mucho menos si de competitividad se quiere hablar en la lucha por un espacio en nuestro propio cine con una distribución y exhibición copada, como sabemos, por algunos excelentes productos de mercado.

Una sombra al frente no retrata una época, menos reflexiona sobre ella. Esta lejos de ser una conciencia crítica o ideológica sobre esos tiempos, ni mucho menos el ensalzamiento de un pionero o el deslumbramiento del individualismo como regla para realizarse en la sociedad.

Si se tiene la ingenua intención de participar con esta producción “imitante” de algún resquicio del gran mercado, representándonos en su ya desgastado premio “Oscar” a la producción extranjera o en otros espacios europeos, francamente, como dice Sebastián Pimentel, esperaremos sentados con una sonrisa.[+/-] Sigue Leyendo…

TITULO ORIGINAL: Una sombra al frente
AÑO: 2007
DIRECTOR: Augusto Tamayo
PAÍS: Perú
DURACIÓN: 135min.
REPARTO: Diego Bertie, Vanessa Saba, Gonzalo Molina
WEB:
http://www.unasombraalfrente.com/
CALIFICACIÓN BUTACAenlínea: 2/5

Se estrena El Camino de la Felicidad

noviembre 28, 2007
El jueves 29, se estrenará en todas nuestras salas de cine, El Camino de la Felicidad, película basada en el trabajo memorable del exitoso escritor y guía espiritual Dan Millman, “El Guerrero Pacifico” y de su propia experiencia. El libro y el filme exploran el ambiente altamente competitivo de la gimnasia varonil, introduciendo una filosofía que despierta el espíritu.

A través de Sócrates, el anciano que en apariencia, sólo posee mucha destreza en sus movimientos, Dan comenzará un viaje de descubrimiento y aprendizaje en donde valorará más la inteligencia y la propia fuerza del espíritu, en lugar de la simple fortaleza del cuerpo. Esta es una historia que muestra una impactante forma de existir y en donde sólo se debe vivir el presente.

Contando con el apoyo del guionista Kevin Bernhardt, el director Victor Salva, logra con real maestría superar el cliché de las películas de artes marciales, mostrando una historia conmovedora. El maestro Sócrates (Nick Nolte) es una figura humana donde realiza una acción de coaching muy clara, sus “preguntas poderosas” basadas en las técnicas mayeúticas, interrogaciones Koan y acciones de iluminación tipo Zen, no se muestran como irreales al espectador. Las imágenes fotográficas captan y muestran de manera muy similar a lo real, los estados de consciencia que se generan durante un proceso de iluminación.

El discípulo (Scott Mechlowicz) es un representante de una clase social americana determinada y típica donde el éxito forma parte de la razón de la existencia, sin este no se puede concebir la vida. Scott, joven actor, se luce en su interpretación, su lucha interior la muestra de manera real y convincente.
La película enseña y lo hace a través de las cosas sencillas como el comer, el beber, el hablar y en pocas palabras, el vivir. Vale la pena no se la pierdan (VÍA: EUROFILMSPERU.COM).

Dan Millman (Scott Mechlowicz) es un joven deportista de éxito y campeón olímpico que lo tiene todo: fama, fortuna y chicas. Pero su vida dará un vuelco cuando sufre un accidente. Un día conoce en una gasolinera a un extranjero misterioso (Nick Nolte) quién prontamente le enseñará el verdadero secreto de la vida y como salir adelante.
>> Ver Sinopsis

El camino de la felicidad
TITULO ORIGINAL: Peaceful Warrior
AÑO: 2006
DIRECTOR: Victor Salva
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 120min.
REPARTO: Nick Nolte, Scott Mechlowicz, Amy Smart
WEB:
http://www.thepeacefulwarriormovie.com/
CALIFICACIÓN BUTACAenlínea: -Pendiente-

El búfalo de la noche, reto de incomunicación

noviembre 20, 2007

| Si deseas, escucha este post:

comenta MAXI SÁNCHEZ

Adaptar cinematográficamente un libro es un reto realmente difícil. Condensar toda su riqueza narrativa se vuelve aún más complicada si el texto fue escrito por un guionista tan renombrado como Guillermo Arriaga (autor de la “Trilogía del dolor”: Amores Perros, 21 Gramos y la nominada al Oscar, Babel) Razón por la cual, habérsele conferido la responsabilidad de dirigir El búfalo de la noche al primerizo Jorge Hernández Aldana, resultó simplemente arriesgado, pues al verla causa la ligera sensación de que hubo algo que no dejó funcionar el producto, ni como pluma de Arriaga ni como dirección de Hernández.

El búfalo de la noche a modo de narración fragmentada cuenta la historia de Gregorio, un joven esquizofrénico quien adora a su novia Tania y tiene una amistad entrañable con su amigo Manuel. Pero la enfermedad de Gregorio, hace que lo recluyan en un hospital siquiátrico, mientras Manuel y Tania comienzan a tener un romance; la pasión entre ellos crece al grado de que la mujer decide terminar con Gregorio.

Días después de salir de su más reciente reclusión siquiátrica, el esquizofrénico se pega un tiro en la cabeza. La culpa comienza a taladrarles la cabeza a Manuel y Tania, inician un descenso a los abismos de la locura y la desesperanza.

Una primera mirada a la cinta nos advierte que es una película de diálogo pobre, de presumida dirección fotográfica y de narración errabunda e imitativa; lo que en resumen la gente suele llamar “aburrida”. Al hacer un segundo análisis… se confirma lo anterior. Sin embargo, ello no es sólo resultado de la desesperación del director venezolano por intentar forzar al filme a convertirse en una ópera prima digna del recuerdo. La responsabilidad también es propia de la naturaleza del guión -nada malo, en realidad- que posee, de manera indiscriminada, tópicos difíciles de plasmar y, sobretodo, de transmitir a un público.

Uno de esos temas –y el más complicado, a mi juicio– es la incomunicación. Esta temática es la que lleva a la película por caminos poco reconocibles e inaceptables, no por que esté mal planteada, si no por que no se encontraron las herramientas idóneas. Es difícil imaginarse algo tan enraizado dentro de nosotros como la falta de comunicación y la alienación: la falta de capacidad de los seres humanos de poder vincularse con su mundo, con ellos mismos y con los demás. Una respuesta mediática resulta criticarla, por que sea casi ininteligible.

Pero, ¿cómo lograr comunicar la incomunicación?
Lo que propone el equipo Arriaga-Hernández -en ese inalterable orden-, es transmitirla a través de la falta de comunicación misma. Es por ello la proliferación de personajes que hablan lo estrictamente necesario y que cuando lo hacen no dicen absolutamente nada que soporte el rol “artístico” del filme.

Los personajes poseen por ello un carácter destructivo (y autodestructivo) Sólo así se explica el abuso de las escenas sexuales. El director busca trasmitir con ellas la desesperación que sufren los jóvenes al carecer de una comunicación genuina y de interrelación. El sexo en líneas generales es accidentado, no es un acto apasionado ni amoroso es simplemente desesperado, ansioso y funcional o en todo caso, primitivo.

El acto sexual es utilizado como medio vinculante y comunicativo, no sólo para demostrar amor si no también amistad. Manuel (Diego Luna), es un personaje apático, no habla mucho y lo que tiene que expresarle a Tania (Liz Gallardo) lo expresa con sexo. Lo mismo sucede con Margarita -quien es un personaje muy sólido-, hermana del esquizofrénico, y con una amiga más (Camila Sodi) que tiene una aparición de tres o cuatro minutos, sólo para decir que lo ama y, porsupuesto, quitarse la ropa.

Vale decir, el sexo no recurre al erotismo (como muchos críticos y no-críticos hubiesen deseado), no por que no pueda, más bien no lo pretende. Los diálogos son aburridos y monótonos por la misma razón. Basta con leer las primeras líneas del libro de Arriaga para darse cuenta que el diálogo es natural, sin artificios que le den un matiz adicional requerido por el público, pero innecesaria para lo que el filme desea expresar.

Otros tópicos de los que hace uso la película es el de la traición y la locura, mejor tratados en el libro que en el montaje. No se sienten en ningún momento la frustración que viven los personajes principales, ni la relación –de vital importancia en la obra literaria- entre Manuel y Tania y entre Manuel y su madre.

La esquizofrenia es tratada desde afuera, de manera visual, sirviéndose para ello de flash backs que a juzgar por sus intromisiones, resultan a veces molestos. Intenta hacer uso de la introspección de sus personajes, que recae en una narración confusa y arbitraria. Es por ello que Diego Luna se “gana” todos los primeros planos, haciendo que su presencia se nos haga tan natural que logra que veamos al personaje como nada especial.

La inclusión de la música de The Mars Volta no fue accidental, al igual que en los demás aspectos, el plano musical trató de ser más que un tramo experimental, quiso ir más allá de lo meramente funcional.
No se si sea por la expectativa que generó antes de su estreno, o el afán de Arriaga de demostrarle a Gonzáles Iñárritu, que el verdadero autor de su trilógia parte del guión y no de su dirección, pero el resultado final de El búfalo de la noche es tristemente decepcionante.

La presencia del escritor mexicano más afamado del momento, un novel pero prodigioso director venezolano, un actor en un momento maduro de su carrera como Diego Luna y una extraordinaria música de The Mars Volta, no fueron material suficiente para construir una obra digna de verse, pero no por lo que se muestra sino por lo que se dejó de plasmar.

TITULO ORIGINAL: El búfalo de la noche
AÑO: 2007
DIRECTOR: Jorge Hernández Aldana
PAÍS: México
DURACIÓN: 96min.
REPARTO: Diego Luna, Liz Gallardo, Irene Azuela
WEB:
http://www.bufalodelanoche-pelicula.com/
CALIFICACIÓN BUTACAenlínea: 3/5

Beethoven, Monstruo Inmortal: Regreso al hombre

octubre 9, 2007
comenta VÍCTOR MIGUEL SÁENZ

La capacidad de percepción del hombre nos limita a un número reducido de experiencias. Existen así procesos y fenómenos en la naturaleza de los que tenemos conocimiento sólo en teoría, o de manera referencial por aquellas partes del “todo” a las que tenemos acceso.

A lo largo de la historia encontramos constantes luchas en el ser humano por trascender estas limitaciones, ya no solo de percepción sino además de comprensión de ese todo. Se trata del eterno intento del hombre de romper la soledad de su ser, abrazándose a la conciencia de que es parte de algo más importante que él mismo en su sola existencia. Y en esa búsqueda perpetua es que avanza la civilización, en la creación de instrumentos que nos permitan, no solo una vida más extensa y plena de satisfacciones respecto a nuestras necesidades inmediatas, sino también una mejor captación y comprensión de lo que somos y de nuestra circunstancia. En ese sentido es que desarrollamos la filosofía, el arte, la ciencia y la técnica.

Y en ese mismo sentido, valorando nuestros logros en esa batalla histórica, es que llenamos páginas en nuestros libros para recordar y enaltecer a aquellos de nuestros congéneres quienes logran, siquiera momentáneamente –o ilusoriamente-, romper la brecha que nos separa de la universalidad.

Uno de esos casos es el de Ludwig Van Beethoven, notable compositor alemán, a cuya vida nos pretende acercar la película de Agnieszka Holland, Beethoven, Monstruo Inmortal (Copying Beethoven, 2006).

El argumento del filme es una historia ficticia que aborda la última etapa de la vida del músico, a partir de los días previos al estreno de la Novena Sinfonía. Entendamos entonces que no se trata de un registro detallado de su carrera ni de los hechos más saltantes de su vida, sino de una exploración, un acercamiento a la figura de Beethoven (Ed Harris) y a lo que –en todo caso- la directora entiende subyace bajo la imagen de su mentada monstruosidad.

El método para ese acercamiento es sencillo: un joven, músico también (lo que nos da un punto de partida para involucrarnos en el proceso creativo del genio) que llega a la vida de La Bestia justo en el momento en que prepara una de sus obras maestras. Pero demosle un elemento dramático a este acercamiento, que el joven músico sea mujer: Anna Holtz (Diane Kruger), y no solo que sea joven y atractiva, sino que además tenga y proyecte autodeterminación, para que las tensiones que todas estas características generen ayuden a retratar una época, y nos acerquen de una manera interesante al hombre.

Ahora bien, todo buen relato debe tener, como mandan los cánones de quienes escriben relatos, un elemento de conflicto que propicie el desenvolvimiento de los personajes, que desencadene los hechos a relatarse y que sirva para generar en los protagonistas un cambio al final.

Dejamos establecido que el propósito de este largometraje es un acercamiento al ser trascendente de Beethoven. Explotar la tensión sexual entre los dos protagonistas y orientar la historia hacia la consumación de esa apetencia, nos alejaría de ese propósito y sería, por otra parte, mezquino.

El conflicto ha de ser otro, un poco menos mundano: la incomunicación entre el genio y su entorno, donde Anna Holtz es a su vez catalizador y vía de escape. Catalizador en tanto que ella, si bien muestra cierta afinidad con el maestro, no es capaz por sí misma de entender por completo el rumbo que sigue su proceso creador (¿Hacía donde va él insistiendo en la composición de obras que otros encuentran simplemente de mal gusto?); y vía de escape porque, precisamente en base a esa afinidad, al entendimiento que tiene de la actividad que desarrolla, y por sus virtudes propias, será ella quien motive al incomprendido artista a reencontrarse con el mundo, y dejarnos en legado el alcance de su comprensión de ese “todo” al que aludimos en un comienzo.

Describimos hasta aquí una obra muy distinta a las demás en intención comunicante, altamente recomendable además. Pero entre intención comunicante y resultado final hay generalmente diferencias que elevan o reducen la calidad del producto. ¿Encontramos esas diferencias en este filme? Sí. ¿La calidad del largometraje decae con esas diferencias? En parte.

La meta que persigue toda producción audiovisual proyectada en un écran es generar una reacción en el público espectador. No solamente entre un grupo selecto; mucho menos para gusto solo del realizador (cosa que recuerdo decía muy orondo un director peruano, consumado artista del celuloide, de tanta relevancia en la cinematografía nacional como su sagaz afirmación “yo hago películas sólo para mí”).

Para alcanzar esta meta, generar la reacción deseada, el realizador se vale de recursos tanto en el desarrollo de la historia como en la exposición audiovisual de la misma. Parte de estos recursos se consolidan en el entramado de la historia central con anécdotas que la revitalizan a todo lo largo del filme.

La historia del sobrino, Karl (Joe Anderson), parte importante en la vida de Beethoven, entra a tallar en el filme como elemento referencial al desencuentro del protagonista con el mundo. El conflicto acá, nacido de la imposibilidad del compositor de conectar sus ideales con la realidad, le llevan a la imposición de su criterio aún por encima de la voluntad de su sobrino, a quien ama. Tremenda es la potencia dramática de esta historia, que podría ser tema de una película aparte, incluso. Y sin embargo su exposición y conclusión es tan débil, que bien podría ser eliminada toda esa parte de la historia sin mayores consecuencias. Y en una obra que se pretenda de calidad, lo que no aporta, estorba.

Por otro lado, no se puede uno lamentar, como por ahí ha hecho alguno, de que no se pudiera incluir la Novena Sinfonía completa en la parte correspondiente al estreno. A fuerza de no cansar al espectador, es necesario hacer una selección de las partes a mostrar. Entra aquí la mano y el ojo del realizador para construir un momento de clímax audiovisual con retazos de una obra maestra. Tarea de gran complejidad, por cierto, llevada a cabo con poca fortuna, a mí entender.

Holland nos entrega un conflicto válidamente expuesto (y verídico además): la casi total sordera de Beethoven no le va a permitir dirigir la orquesta en el estreno, como es su voluntad (cosa que efectivamente hizo en el estreno de la Séptima Sinfonía, con tristes resultados; anécdota sacada de su contexto para enriquecer la trama). El problema no es la anécdota, sino la manera de contarla en imágenes. La música, con toda su belleza, no es -como debería- un elemento de la historia; es un marco al vínculo entre maestro y discípula, vínculo que a su vez se deja de apreciar con corrección cuando los protagonistas se dejan llevar y caen en gestos sobreactuados para dar realce a la ejecución de la sinfonía; y, al final, marco y anécdota compiten regalándose protagonismo el uno al otro, haciendo de una escena que pudo ser sublime un momento que no termina de cuajar nunca.

Magistral, en cambio, la escena en que el maestro, ya enfermo, dicta a la copista las notas de su siguiente obra, y nos transmite la belleza de la pieza en creación y, más aún, la belleza de un proceso que no cierra pues no existen notas para codificar lo que el artista expresa y, sin embargo, alcanzamos a comprender.

En la complicidad de ese trabajo conjunto de Beethoven y Holtz entramos en contacto con el artista y el filme cumple entonces con su objetivo.

Casi tan constante como la búsqueda del hombre de una mayor comprensión de su naturaleza en todo sentido, hallamos un fenómeno que ocurre con aquellos que logran acercarse un poco más a esta meta, y que es inverso al reconocimiento, exaltación y recordación señalados. Quienes en determinado momento logran elevarse un poco más que los demás, obtienen como contraparte al nivel alcanzado, la incomprensión de aquellos quienes quedamos por debajo; y son entonces rechazados, y los calificamos de locos, retrasados, herejes, monstruos o bestias, etiquetas que el paso del tiempo se encargará de borrar.

Quedan, sin embargo, a menudo, a pesar del buen recuerdo y el homenaje posterior, con el estigma de inaccesibles para quienes nos resignamos a no mirar más allá.

Agnieszka Holland nos regala en estos 103 minutos de exploración la esencia de un ser humano trascendental. Su película, sin ser perfecta, nos permite elevarnos un poco más y nos devuelve al hombre. [+/-] Sigue Leyendo…

TITULO ORIGINAL: Copying Beethoven
AÑO: 2006
DIRECTOR: Agnieszka Holland
PAÍS: EE.UU. – Inglaterra – Hungría
DURACIÓN: 104 min.
REPARTO: Ed Harris, Diane Kruger
CALIFICACIÓN BUTACAenlinea: 4/5 (Recomendable)

Manual de amor: Fórmula para amar y reir

septiembre 26, 2007
comenta MAXI SÁNCHEZ

Si algo se ha aprendido de “Manuale d`amore” es que las apariencias de los títulos de las películas también engañan. Aunque el nombre de la película nos suene bastante cursi, está a años luz de serlo y parecerlo. Giovanni Veronesi, nos muestra la oda perfecta a un sentimiento tan hermoso como irracional e incognoscible: el amor.

La estructura del filme hace que de pronto, y sin previo aviso, se nos venga a la mente las películas de González Iñarritu (o las novelas de Vargas Llosa si se desea), pues las escenas se dividen en historias diferentes, que en algún momento se interrelacionan directa o indirectamente.
En el caso de Manual de amor, se dividen en cuatro momentos que, se justifican en los cuatros estadíos del amor (según la trama), “el enamoramiento”, “la crisis”, “la traición” y “el abandono”, cada uno de ellos interpretadas por personas de estratos sociales y culturales disímiles.

El gran mérito de esta película radica en que logra hacer que las historias no parezcan insulsas ni inverosímiles. Varonesi logra matizar los rituales y “vicios” de los jóvenes que recién se enamoran, tan bien como la actitud consuetudinaria de las parejas de mucho más tiempo de convivencia.

Un punto a favor es que el guionista pareciera no haberse querido ahorrar nada en esta película. Pues de ello se vale el director para combinar de manera espléndida momentos de intensa carga emocional con escenas de total jocosidad. Y logra que el efecto sea el deseado colocándolas una seguida de otra, como queriendo estimular -de manera agresiva, pero efectiva- las emociones del espectador.

Los actores se han mostrado al nivel exacto de las situaciones, estando acertados en sus papeles. Carlo Verdone, Silvio Muccino, Luciana Littizzetto y Sergio Rubini entre otros, ofrecen buenas interpretaciones de personajes realmente entrañables, y con los que, todo aquel que haya estado enamorado alguna vez, se sentirá fácilmente identificado.

Las películas en torno al amor siempre han sido bien explotadas en el mundo del cine. Nadie ha “descubierto la pólvora” en el cine actual, sobre esta materia. Tal es así que lo que marca la diferencia entre Manual de amor y otras películas de misma temática (que, por cierto, no son pocas), es que el director logra mostrar las situaciones desde un ángulo distinto: el juego, la mofa y la jocosidad, que a veces nos llevan a momentos absurdos, pero no por ello, irreales o ridículos.

Algunos la han criticado por esa razón. Por hablar en profundidad y en clave de comedia acerca del amor, pues creen que la limita su “carácter adulto”, acusándola de caer en el infantilismo y en lo ridículo. Lo cual es una media verdad, pues si bien la película se mete a aguas absurdas, sabe nadar muy bien ya que, sabe cuando salirse a tiempo, y como darle un colofón elegante a un ambiente, obviamente trillado.

El director busca de manera astuta la universalización de situaciones y para ello se vale de ciertos momentos de generalización en el trato de sus personajes. Ello resulta también asfixiante para sus críticos, pues creen que la hace sobrecargarse de estereotipos realmente insoportables.

Manual de amor es pues, una película de trato exquisito, para verla con el corazón y una carcajada siempre de reserva para soltarla en el momento menos esperado.

TITULO ORIGINAL: Manuale D`amore
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2005
DIRECTOR: Giovanni Veronesi
PAÍS: Italia
DURACIÓN: 116 min.
REPARTO: Carlo Verdone, Silvio Muccino, Luciana Littizzetto
WEB: […]
CALIFICACIÓN BUTACAenlinea: 4/5 (Altamente recomendable)