Archive for the ‘Estrenos Setiembre’ Category

Beethoven, Monstruo Inmortal: Regreso al hombre

octubre 9, 2007
comenta VÍCTOR MIGUEL SÁENZ

La capacidad de percepción del hombre nos limita a un número reducido de experiencias. Existen así procesos y fenómenos en la naturaleza de los que tenemos conocimiento sólo en teoría, o de manera referencial por aquellas partes del “todo” a las que tenemos acceso.

A lo largo de la historia encontramos constantes luchas en el ser humano por trascender estas limitaciones, ya no solo de percepción sino además de comprensión de ese todo. Se trata del eterno intento del hombre de romper la soledad de su ser, abrazándose a la conciencia de que es parte de algo más importante que él mismo en su sola existencia. Y en esa búsqueda perpetua es que avanza la civilización, en la creación de instrumentos que nos permitan, no solo una vida más extensa y plena de satisfacciones respecto a nuestras necesidades inmediatas, sino también una mejor captación y comprensión de lo que somos y de nuestra circunstancia. En ese sentido es que desarrollamos la filosofía, el arte, la ciencia y la técnica.

Y en ese mismo sentido, valorando nuestros logros en esa batalla histórica, es que llenamos páginas en nuestros libros para recordar y enaltecer a aquellos de nuestros congéneres quienes logran, siquiera momentáneamente –o ilusoriamente-, romper la brecha que nos separa de la universalidad.

Uno de esos casos es el de Ludwig Van Beethoven, notable compositor alemán, a cuya vida nos pretende acercar la película de Agnieszka Holland, Beethoven, Monstruo Inmortal (Copying Beethoven, 2006).

El argumento del filme es una historia ficticia que aborda la última etapa de la vida del músico, a partir de los días previos al estreno de la Novena Sinfonía. Entendamos entonces que no se trata de un registro detallado de su carrera ni de los hechos más saltantes de su vida, sino de una exploración, un acercamiento a la figura de Beethoven (Ed Harris) y a lo que –en todo caso- la directora entiende subyace bajo la imagen de su mentada monstruosidad.

El método para ese acercamiento es sencillo: un joven, músico también (lo que nos da un punto de partida para involucrarnos en el proceso creativo del genio) que llega a la vida de La Bestia justo en el momento en que prepara una de sus obras maestras. Pero demosle un elemento dramático a este acercamiento, que el joven músico sea mujer: Anna Holtz (Diane Kruger), y no solo que sea joven y atractiva, sino que además tenga y proyecte autodeterminación, para que las tensiones que todas estas características generen ayuden a retratar una época, y nos acerquen de una manera interesante al hombre.

Ahora bien, todo buen relato debe tener, como mandan los cánones de quienes escriben relatos, un elemento de conflicto que propicie el desenvolvimiento de los personajes, que desencadene los hechos a relatarse y que sirva para generar en los protagonistas un cambio al final.

Dejamos establecido que el propósito de este largometraje es un acercamiento al ser trascendente de Beethoven. Explotar la tensión sexual entre los dos protagonistas y orientar la historia hacia la consumación de esa apetencia, nos alejaría de ese propósito y sería, por otra parte, mezquino.

El conflicto ha de ser otro, un poco menos mundano: la incomunicación entre el genio y su entorno, donde Anna Holtz es a su vez catalizador y vía de escape. Catalizador en tanto que ella, si bien muestra cierta afinidad con el maestro, no es capaz por sí misma de entender por completo el rumbo que sigue su proceso creador (¿Hacía donde va él insistiendo en la composición de obras que otros encuentran simplemente de mal gusto?); y vía de escape porque, precisamente en base a esa afinidad, al entendimiento que tiene de la actividad que desarrolla, y por sus virtudes propias, será ella quien motive al incomprendido artista a reencontrarse con el mundo, y dejarnos en legado el alcance de su comprensión de ese “todo” al que aludimos en un comienzo.

Describimos hasta aquí una obra muy distinta a las demás en intención comunicante, altamente recomendable además. Pero entre intención comunicante y resultado final hay generalmente diferencias que elevan o reducen la calidad del producto. ¿Encontramos esas diferencias en este filme? Sí. ¿La calidad del largometraje decae con esas diferencias? En parte.

La meta que persigue toda producción audiovisual proyectada en un écran es generar una reacción en el público espectador. No solamente entre un grupo selecto; mucho menos para gusto solo del realizador (cosa que recuerdo decía muy orondo un director peruano, consumado artista del celuloide, de tanta relevancia en la cinematografía nacional como su sagaz afirmación “yo hago películas sólo para mí”).

Para alcanzar esta meta, generar la reacción deseada, el realizador se vale de recursos tanto en el desarrollo de la historia como en la exposición audiovisual de la misma. Parte de estos recursos se consolidan en el entramado de la historia central con anécdotas que la revitalizan a todo lo largo del filme.

La historia del sobrino, Karl (Joe Anderson), parte importante en la vida de Beethoven, entra a tallar en el filme como elemento referencial al desencuentro del protagonista con el mundo. El conflicto acá, nacido de la imposibilidad del compositor de conectar sus ideales con la realidad, le llevan a la imposición de su criterio aún por encima de la voluntad de su sobrino, a quien ama. Tremenda es la potencia dramática de esta historia, que podría ser tema de una película aparte, incluso. Y sin embargo su exposición y conclusión es tan débil, que bien podría ser eliminada toda esa parte de la historia sin mayores consecuencias. Y en una obra que se pretenda de calidad, lo que no aporta, estorba.

Por otro lado, no se puede uno lamentar, como por ahí ha hecho alguno, de que no se pudiera incluir la Novena Sinfonía completa en la parte correspondiente al estreno. A fuerza de no cansar al espectador, es necesario hacer una selección de las partes a mostrar. Entra aquí la mano y el ojo del realizador para construir un momento de clímax audiovisual con retazos de una obra maestra. Tarea de gran complejidad, por cierto, llevada a cabo con poca fortuna, a mí entender.

Holland nos entrega un conflicto válidamente expuesto (y verídico además): la casi total sordera de Beethoven no le va a permitir dirigir la orquesta en el estreno, como es su voluntad (cosa que efectivamente hizo en el estreno de la Séptima Sinfonía, con tristes resultados; anécdota sacada de su contexto para enriquecer la trama). El problema no es la anécdota, sino la manera de contarla en imágenes. La música, con toda su belleza, no es -como debería- un elemento de la historia; es un marco al vínculo entre maestro y discípula, vínculo que a su vez se deja de apreciar con corrección cuando los protagonistas se dejan llevar y caen en gestos sobreactuados para dar realce a la ejecución de la sinfonía; y, al final, marco y anécdota compiten regalándose protagonismo el uno al otro, haciendo de una escena que pudo ser sublime un momento que no termina de cuajar nunca.

Magistral, en cambio, la escena en que el maestro, ya enfermo, dicta a la copista las notas de su siguiente obra, y nos transmite la belleza de la pieza en creación y, más aún, la belleza de un proceso que no cierra pues no existen notas para codificar lo que el artista expresa y, sin embargo, alcanzamos a comprender.

En la complicidad de ese trabajo conjunto de Beethoven y Holtz entramos en contacto con el artista y el filme cumple entonces con su objetivo.

Casi tan constante como la búsqueda del hombre de una mayor comprensión de su naturaleza en todo sentido, hallamos un fenómeno que ocurre con aquellos que logran acercarse un poco más a esta meta, y que es inverso al reconocimiento, exaltación y recordación señalados. Quienes en determinado momento logran elevarse un poco más que los demás, obtienen como contraparte al nivel alcanzado, la incomprensión de aquellos quienes quedamos por debajo; y son entonces rechazados, y los calificamos de locos, retrasados, herejes, monstruos o bestias, etiquetas que el paso del tiempo se encargará de borrar.

Quedan, sin embargo, a menudo, a pesar del buen recuerdo y el homenaje posterior, con el estigma de inaccesibles para quienes nos resignamos a no mirar más allá.

Agnieszka Holland nos regala en estos 103 minutos de exploración la esencia de un ser humano trascendental. Su película, sin ser perfecta, nos permite elevarnos un poco más y nos devuelve al hombre. [+/-] Sigue Leyendo…

TITULO ORIGINAL: Copying Beethoven
AÑO: 2006
DIRECTOR: Agnieszka Holland
PAÍS: EE.UU. – Inglaterra – Hungría
DURACIÓN: 104 min.
REPARTO: Ed Harris, Diane Kruger
CALIFICACIÓN BUTACAenlinea: 4/5 (Recomendable)

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Manual de amor: Fórmula para amar y reir

septiembre 26, 2007
comenta MAXI SÁNCHEZ

Si algo se ha aprendido de “Manuale d`amore” es que las apariencias de los títulos de las películas también engañan. Aunque el nombre de la película nos suene bastante cursi, está a años luz de serlo y parecerlo. Giovanni Veronesi, nos muestra la oda perfecta a un sentimiento tan hermoso como irracional e incognoscible: el amor.

La estructura del filme hace que de pronto, y sin previo aviso, se nos venga a la mente las películas de González Iñarritu (o las novelas de Vargas Llosa si se desea), pues las escenas se dividen en historias diferentes, que en algún momento se interrelacionan directa o indirectamente.
En el caso de Manual de amor, se dividen en cuatro momentos que, se justifican en los cuatros estadíos del amor (según la trama), “el enamoramiento”, “la crisis”, “la traición” y “el abandono”, cada uno de ellos interpretadas por personas de estratos sociales y culturales disímiles.

El gran mérito de esta película radica en que logra hacer que las historias no parezcan insulsas ni inverosímiles. Varonesi logra matizar los rituales y “vicios” de los jóvenes que recién se enamoran, tan bien como la actitud consuetudinaria de las parejas de mucho más tiempo de convivencia.

Un punto a favor es que el guionista pareciera no haberse querido ahorrar nada en esta película. Pues de ello se vale el director para combinar de manera espléndida momentos de intensa carga emocional con escenas de total jocosidad. Y logra que el efecto sea el deseado colocándolas una seguida de otra, como queriendo estimular -de manera agresiva, pero efectiva- las emociones del espectador.

Los actores se han mostrado al nivel exacto de las situaciones, estando acertados en sus papeles. Carlo Verdone, Silvio Muccino, Luciana Littizzetto y Sergio Rubini entre otros, ofrecen buenas interpretaciones de personajes realmente entrañables, y con los que, todo aquel que haya estado enamorado alguna vez, se sentirá fácilmente identificado.

Las películas en torno al amor siempre han sido bien explotadas en el mundo del cine. Nadie ha “descubierto la pólvora” en el cine actual, sobre esta materia. Tal es así que lo que marca la diferencia entre Manual de amor y otras películas de misma temática (que, por cierto, no son pocas), es que el director logra mostrar las situaciones desde un ángulo distinto: el juego, la mofa y la jocosidad, que a veces nos llevan a momentos absurdos, pero no por ello, irreales o ridículos.

Algunos la han criticado por esa razón. Por hablar en profundidad y en clave de comedia acerca del amor, pues creen que la limita su “carácter adulto”, acusándola de caer en el infantilismo y en lo ridículo. Lo cual es una media verdad, pues si bien la película se mete a aguas absurdas, sabe nadar muy bien ya que, sabe cuando salirse a tiempo, y como darle un colofón elegante a un ambiente, obviamente trillado.

El director busca de manera astuta la universalización de situaciones y para ello se vale de ciertos momentos de generalización en el trato de sus personajes. Ello resulta también asfixiante para sus críticos, pues creen que la hace sobrecargarse de estereotipos realmente insoportables.

Manual de amor es pues, una película de trato exquisito, para verla con el corazón y una carcajada siempre de reserva para soltarla en el momento menos esperado.

TITULO ORIGINAL: Manuale D`amore
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2005
DIRECTOR: Giovanni Veronesi
PAÍS: Italia
DURACIÓN: 116 min.
REPARTO: Carlo Verdone, Silvio Muccino, Luciana Littizzetto
WEB: […]
CALIFICACIÓN BUTACAenlinea: 4/5 (Altamente recomendable)

Supercan y su ídolo Clark Kent

septiembre 25, 2007

comenta IVONNE CHIROQUE

Basada en una serie animada de los ’70, llega a la pantalla grande Underdog (Supercan, en español), la última producción de Walt Disney Pictures y Spyglass Entertainment, donde a diferencia de la versión original, se mezclan esta vez acciones reales y una buena animación digital.

Aunque la trama nos pueda resultar bastante “conocida”, es decir, el protagonista con superpoderes que esconde su verdadera identidad, con el deber de proteger a toda una ciudad del villano que quiere apoderarse de ella; ésta tiene un ingrediente atípico: toda la acción recae en un tierno canino de raza beagle, quien por cosas del destino, tiene que dejar de usar sus cuatro patas para empezar a volar, al fiel estilo de Superman.

Y es que a pesar de las similitudes entre uno y otro superhéroe, Lustrador (el verdadero nombre de Supercan), aparece como la caricatura canina del famoso Clark Kent, y este film como una parodia a todas las historias de superhéroes a la que ya estábamos acostumbrados.

Pues no bastó con que un perro intente salvar al planeta y que apareciera con disfraz, capa, superpoderes y un buen uso del lenguaje, sino que ostentara una característica que lo diferenciara de los comunes superhéroes de dos pies: adicionalmente debía ser torpe.

Contrariamente a este argumento tan trillado, se debe rescatar el guión que atenúa, y hasta hace olvidar, lo predecible que en algunos momentos resulta el filme; así como los excelentes efectos especiales que retrataron fidedignamente algunas de las escenas de la recordada serie de los años setenta.

De esta forma, a la película se le podría calificar de simplemente jocosa y divertida, con todos los clichés de las películas de perros y superhéroes entre escena y escena. Sin embargo vale la pena verla, total, no todos los días se ve un superperro ¿o sí?

TITULO ORIGINAL: Underdog
GÉNERO: Comedia
AÑO: 2007
DIRECTOR: Frederik Du Chau
PAÍS: Estados Unidos
DURACIÓN: 84 min.
REPARTO: James Belushi, Peter Dinklage, John Slattery, Patrick Warburton
WEB:
http://disney.go.com/disneypictures/underdog/
CALIFICACIÓN BUTACAenlinea: 3/5