Archive for the ‘muerte’ Category

Fallece guionista Millard Kaufman

marzo 17, 2009
El guionista estadounidense Millard Kaufman, co-creador del torpísimo Mister Magoo, murió a los 92 años, informó el martes la prensa.Kaufman fue nominado al Oscar por el guión de la sombría “Bad Day at Black Rock” (1955), dirigida por Jhon Sturges y con un potencialmente detonante personaje interpretado por Spencer Tracy. El también autor del libro “Bowl of cherries”(de la editorial McSweeney’s Publishing, publicado en el 2007 cuando su autor tenía 90 años de edad) murió de una crisis cardíaca el sábado en un hospital en Los Angeles, indicó su hijo Frederick Kaufman a Los Angeles Times.

Al egresar de cuerpo de “marines” en la campaña de Guadalcanal durante la Segunda Guerra Mundial, Kaufman escribió el guión de “The Ragtime Bear”. En 1949 escribió el guión para el cortometraje “Ragtime Bear”, en el que por primera vez apareció Mr. Magoo, un anciano de baja estatura enredado siempre en jocosas confusiones gracias a su intolerable miopía, el personaje fue inspirado por el propio tío del autor. Fue coautor del libreto del cortometraje “Punchy de Leon” de 1950. Entre los guiones de Kaufman se encuentran también “Never So Few”, “The Warlord”, “The Klansman” y “Convicts 4,” el de “Take the High Ground!” en 1953 que le acarreó su primera nomimación al Oscar y trabajó un episodio de la serie de televisión “Police Story” y en la película para televisión “Enola Gay”.

Guiones para Cine:
The Big Blow (1948)
Ragtime Bear (1949)
Punchy de Leon (1950)
Uknown World (1951)
Aladdin and His Lamp (1952)
Take the High Ground (1953)
Bad Day at Black Rock (1955)
Raintree County (1957)
Never So Few (1959)
Convicts 4 (1962)
The War Lord (1965)
Living Free (1972)
The Klansmann (1974)

Para Televisión:
“Police Story” (1973)
“The Navity”(1978)
Enola Gay: The Men, the Mission, the Atomic Bomb (1980)
Novelas:
Bowl of Cherries (2007)
Bowl of Cherries paperback (2008)
Fuentes: terra.com, drcalamar.blogspot.com, wradio.com
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Breve homenaje a Blanca Varela

marzo 13, 2009
Una vez más, una voz más en nuestra casa se apaga.
Blanca Varela ha muerto. Su “muerte se escribió sola” ayer, jueves, en paz, en casa, en su patria.
82 años tenía y 14 libros ímpregnados del más sublime talento. Tenía palabras para decir todo, palabras que se tatúan en la memoria rápidamente, sutilmente y para siempre. Poesía era su arte, y aunque aquí generalmente se hable de cine, hablaremos de ella, pues le debemos su ser como fue: grande como mujer, como peruana, como representante de nuestras letras, como sanmarquina.

Blanca Varela nació el 10 de agosto de 1926, perteneció a una familia de artistas, fue biznieta de Manuela Antonia Márquez, nieta de Delia Castro e hija de Serafina Quinteras, compositora de valses. A los 17 años, ingresó a la Facultad de Letras y Educación de la Universidad de San Marcos que en esas épocas gozaba de la efervescente presencia de quienes más tarde serían la vanguardia intelectual del país como: Sebastián Salazar Bondy (que en sus propias palabras le “enseñó a leer poesía”), Javier Sologuren, Jorge Eduardo Eielson o Francisco Bendezú, con los que Varela pasaría a tener amistad.

Asistía a la tertulia de Peña Pancho Fierro, dirigida por Alicia y Celia Bustamante (esta última fue esposa de José María Arguedas) y a partir de 1947 empezó a colaborar en la revista “Las Moradas” dirigida por Emilio Adolfo Westphalen en la que tambíen participaron César Moro, Martín Adán, Karl Jaspers y Luis Valcárcel.

El mismo día de 1949 en que se casó con el pintor Fernando de Szyszlo, una vez terminados sus estudios universitarios viaja a Paris donde conoció a Julio Cortázar y Octavio Paz, su posterior nexo con el círculo de intelectuales latinoamericanos y españoles radicados en Francia y también con figuras del calibre de Sartre, Simone de Beauvoir, Michaux, Giacometti, Léger, Tamayo o Martínez Rivas. Curiosamente apareció en un papel secundario del corto “Esta pared no es medianera” dirigido por Fernando de Szyslo en 1952, muy al estilo de Buñuel, el cual era uno de los favoritos de la poetisa, fue filmado en Lima por un grupo de amigos del que formaron parte José Malsio, Ricardo Sarria, Fernando Román, Jorge Piqueras y Amanda Reátegui, en el papel principal.

Luego vivió en Florencia, se instaló con su esposo e hijos en Washington D.C. entre 1957 y 1960 donde Varela se dedicó a la traducción y el periodismo y publica “Ese puerto existe”, su primer libro, prologado por Octavio Paz; sin embargo, ya desde 1957 figuraba en la “Antología general de la poesía peruana” de Salazar Bondy y Alejandro Romualdo. En 1962 regresa a Lima para establecerse definitivamente y al año siguiente publica su poemario “Luz de día” que empieza con “Del orden de las cosas”:

“Poner en marcha una nebulosa no es difícil, lo hace hasta un niño.
El problema está en que no se escape, en que entre nuevamente
en el campo al primer pitazo. (…)
Volviendo a la desesperación: una desesperación auténtica no se
consigue de la noche a la mañana.
Hay quienes necesitan toda una vida para obtenerla. (…)
Recomencemos: estamos acostados bocarriba (en realidad la posición perfecta
para crear es la de
un ahogado semienterrado en la arena).
Llamemos cielo a la nada, esa nada que ya hemos conseguido situar.
Pongamos allí la primera mancha. Contemplémosla fijamente.
Un pestañeo puede ser fatal.
Este es un acto intencional y directo, no cabe la duda. Si logramos hacer girar la mancha convirtiéndola en un punto móvil el contacto estará hecho.
Repetimos: desesperación, asunción del fracaso y fe.
Este último elemento es nuevo y definitivo.”
En 1971, “Valses y otras falsas confesiones”, de este, “Vals del Angelus”:
“Formidable pelele frente al tablero de control;
grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste.
Ve lo que has hecho de mí.
Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, guiándome con
sangre y con gemidos, ciega por obra y gracia de tu divina baba. (…)
Tu imagen en el espejo de la feria me habla de una terrible semejanza.”
De 1977 a 1979 se desempeñó como secretaria general del Centro Peruano del PEN Club Internacional, en gala de este cargo acude a los congresos de Hamburgo (1977), Estocolmo (1978) y Río de Janeiro (1979). En 1978 publica “Canto villano” uno de sus textos más famosos.

De 1974 a 1997 representó en el Perú a la editorial mexicana Fondo de Cultura Económica. Su antología de 1949 a 1988 tiene el título de “Como Dios en la nada”.
Fue colaboradora de numerosas revistas del Perú y el extranjero, comentarista largamente autorizada en diversos programas televisados sobre literatura. En el 2001 obtiene el premio “Octavio Paz” para poesía y ensayo. Publica en 1993 “Ejercicios materiales” y luego, “El libro de barro”, el primero, un final y el segundo, un principio nuevo en su poemática.

En el 2006 fue la primera mujer que ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Granada Federico García Lorca, así como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana. Formalmente su poesía está conectada con el surrealismo y la denominada “Generación del 50” de Rose, Romualdo, Westphalen, Eielson, Delgado o Sologuren, se consagró como unas de las voces femeninas más importantes de América latina.

Madre, amiga, poco creyente en Dios, surrealista, autocrítica, mística, infantil, inquisitiva, denunciante de la vejez y la muerte, temerosa algunas veces de decir, como al retrasar la publicación de su poema “Canto villano” o no conceder entrevistas muy a menudo, así se definió precisamente en una de las pocas que dio “La poesía es una sola” en una edición de mayo de La Republica de la que tomamos las palabras que cierran este pequeño homenaje.

“Pienso que soy una persona crítica, aunque no pesimista. Trato de decirme la verdad, de buscar una verdad que pienso que es relativa, porque lo que es verdad para mí no puede serlo para otros. También hay una especie de preocupación por la justicia. Digamos que la vida cotidiana, la vida social tiene máscaras. Me da la impresión de que pretendo saber qué hay detrás de estas máscaras”

Descansa en paz, poeta.
Fuentes: Agencia EFE, RPP noticias, La República.